Producir biometano no consiste en generar gas, sino en refinar un gas que ya existe. A partir del biogás bruto que una explotación o una industria ya obtiene, la cadena de proceso lo limpia, le retira el CO₂ y lo enriquece hasta convertirlo en un gas intercambiable con el gas natural de la red. Este artículo recorre esa cadena, etapa por etapa, desde el biogás disponible hasta el biometano de calidad de red listo para inyectar o licuar.
Sin compromiso
Compara propuestas de EPC de biometano verificadas para tu proyecto
Cuéntanos el caudal y la composición de tu biogás, y si buscas inyección a red o licuefacción a bioGNL. Te ponemos en contacto con ingenierías verificadas para que compares propuestas reales.
Solicitar propuestasEl punto de partida: el biogás ya producido
La producción de biometano arranca donde el biogás ya está disponible. Ese biogás bruto es una mezcla que contiene, de forma orientativa y según el sustrato, en torno al 50-65 % de metano (CH₄), junto a dióxido de carbono (CO₂) en proporción parecida, sulfuro de hidrógeno (H₂S), vapor de agua saturado y trazas de otros compuestos como siloxanos, nitrógeno u oxígeno. Esa composición depende del origen del gas —purín, lodos de depuradora, gas de vertedero, residuos agroindustriales— y condiciona toda la línea de proceso posterior.
La distinción entre biogás y biometano es el eje de todo el vertical y conviene fijarla desde el principio: el biogás es ese gas crudo de bajo contenido en metano; el biometano es el gas resultante de purificarlo y enriquecerlo hasta superar el 95 % de CH₄, con propiedades equivalentes a las del gas natural fósil. Producir biometano es, técnicamente, transformar lo primero en lo segundo.
Un dato práctico para el promotor: el caudal de biogás (medido en Nm³/h) y su análisis de composición son los dos parámetros que gobiernan el dimensionamiento de la planta. Antes de hablar de tecnología o de coste, una ingeniería necesita conocer cuánto gas hay y de qué está hecho. Ese análisis es, en la práctica, el documento que abre cualquier estudio de viabilidad. Cómo se genera ese biogás —la digestión anaerobia y sus sustratos— es una cuestión distinta, de la fase de generación, y queda fuera del alcance de esta guía, centrada en su valorización.
Pretratamiento: acondicionar el biogás antes del upgrading
Antes de separar el CO₂, el biogás bruto pasa por una fase de pretratamiento que retira los compuestos que dañarían los equipos aguas abajo o incumplirían la especificación de red. Sus etapas típicas son:
- Desulfuración: eliminación del H₂S, corrosivo para compresores, membranas y tuberías. Se aborda por vías biológicas, adsorción sobre carbón activo, óxidos de hierro u otras rutas según la carga de azufre.
- Secado / deshumidificación: el biogás sale saturado de agua; retirarla protege los equipos y es imprescindible para alcanzar el punto de rocío exigido en red.
- Eliminación de siloxanos: especialmente relevante en gas de vertedero y de depuradora, ya que forman depósitos abrasivos.
- Filtración de partículas y, cuando procede, acondicionamiento de temperatura y presión.
El alcance real del pretratamiento no es genérico: lo dimensiona la ingeniería en función de la composición concreta del biogás. Un gas de purín porcino, un gas de lodos de EDAR y un gas de vertedero exigen trenes de pretratamiento distintos. Aquí no vale una receta universal, y precisamente esa dependencia del análisis es la razón por la que la etapa de proyecto empieza siempre por caracterizar el gas. Puedes ver cómo encaja este acondicionamiento dentro de la cadena completa en el master de upgrading de biogás.
El upgrading: separar el CO₂ hasta calidad de red
El corazón de la producción de biometano es el upgrading, la etapa que separa el CO₂ del metano y lleva el gas por encima del 95 % de CH₄. Hay cuatro rutas comerciales consolidadas, cada una con su lógica de proceso:
- Separación por membranas (fibra hueca): aprovecha la distinta permeabilidad del CO₂ y el CH₄. Tecnología modular y contenerizada, muy extendida en proyectos nuevos.
- PSA — adsorción por oscilación de presión: retiene el CO₂ sobre un lecho adsorbente que se regenera bajando la presión. Conviene subrayar que es adsorción (con d), un fenómeno de superficie, no absorción. Útil cuando hay nitrógeno u oxígeno, como en el gas de vertedero.
- Lavado con agua (water scrubbing): disuelve el CO₂ en agua a presión. Ruta madura y robusta.
- Lavado con aminas (absorción química, con b): una solución de aminas capta el CO₂ de forma selectiva y permite recuperaciones de CH₄ muy altas; a cambio, requiere aporte de calor para regenerar el solvente.
Ninguna es intrínsecamente “la mejor”: la elección depende del caudal, de la composición del biogás y de la salida buscada. Es la EPC o ingeniería verificada quien compara y dimensiona la tecnología sobre los datos del proyecto concreto. En biometalia esa comparación técnica es el criterio de compra que estructura la decisión, y puedes profundizar en cada ruta desde las páginas de membranas, PSA, lavado con agua y lavado con aminas.
Sin compromiso
¿Qué tecnología de upgrading conviene a tu biogás?
Membranas, PSA, lavado con agua o aminas: la elección depende de tu composición, tu caudal y tu salida. Te conectamos con ingenierías verificadas que lo dimensionan sobre tus datos.
Solicitar propuestasCalidad de red: qué tiene que cumplir el biometano
El upgrading no es un fin en sí mismo: existe para que el gas cumpla una especificación de calidad verificable. En España esa referencia es la NGTS-06, fijada por la Resolución DGPEM de 8 de octubre de 2018 (equivalente a la norma europea EN 16723). Según los umbrales publicados en el BOE, el biometano debe cumplir, entre otros parámetros:
- CO₂ ≤ 2 mol%
- Punto de rocío de agua ≤ −8 °C
- O₂ ≤ 0,3 mol% en transporte y ≤ 1 mol% en distribución
- H₂ ≤ 5 mol%
A ello se suman bandas de índice de Wobbe y de poder calorífico que garantizan que el gas es intercambiable con el gas natural sin alterar la combustión de los equipos conectados. Estos valores son los que el upgrading debe conseguir de forma sostenida; incumplir uno solo impide la inyección. Conviene tener presente que la normativa técnica se actualiza y que corresponde verificar la versión vigente en cada momento antes de tomar decisiones de proyecto.
Esta es también la frontera que separa un gas simplemente “limpio” de un gas apto para red: no basta con subir el metano, hay que respetar simultáneamente todos los umbrales. Por eso el diseño del tren de proceso —pretratamiento más upgrading— se concibe para acertar en el conjunto de la especificación, no en un parámetro aislado.
La salida: inyección a red o licuefacción a bioGNL
Con el biometano ya en calidad de red, el proyecto define su salida aguas abajo, y aquí se abren dos caminos principales.
La inyección a la red gasista implica comprimir el gas, medirlo y odorizarlo en una estación de regulación y medida (ERM), y ejecutar el procedimiento de conexión a la red. Ese procedimiento se rige en España por la Resolución de la CNMC de 13 de junio de 2025 (BOE-A-2025-12803), que unifica la conexión de biometano con la de otros gases renovables. Su gestión corresponde a la ingeniería y al gestor de red —Enagás como gestor técnico del sistema y las distribuidoras en el punto de conexión—, no al promotor por su cuenta. Además, el gas inyectado puede acreditarse como renovable mediante el sistema de garantías de origen creado por el RD 376/2022, que la ingeniería y el organismo competente tramitan cuando procede. El detalle de esta ruta está en el master de inyección de biometano a la red.
Cuando no hay un punto de inyección próximo, la alternativa es la licuefacción a bioGNL (bio-LNG): enfriar el biometano hasta licuarlo para transportarlo por carretera y abastecer, por ejemplo, transporte pesado. Es una salida logística que evita la dependencia de una red cercana. Cuál de las dos rutas conviene —o su combinación— lo evalúa la EPC verificada en el estudio de viabilidad, en función del punto de conexión disponible, del caudal y del destino del gas.
Este contenido es divulgativo y no sustituye asesoramiento técnico ni legal. Biometalia.es no diseña, dimensiona, fabrica, construye, opera ni certifica plantas de biometano, ni tramita la conexión a red ni emite garantías de origen: centraliza tu solicitud y la traslada a EPC e ingenierías de plantas de biometano y upgrading verificadas, que son quienes dimensionan el proceso y aportan el cumplimiento de la especificación de calidad y el procedimiento de conexión, en función del alcance de cada proyecto.